Todas mis historias amorosas han sido un desastre.
-Un calentón que me llevó a una historia que ni siquiera tendría que haber pasado de una noche.
-Ganas desesperadas de probarme a mi misma me engancharon en una historia oscura sin ningún sentido.
- El deseo se apoderó de mi y me hizo tomar decisiones precipitadas de las que no me arrepiento con resultados un tanto contradictorios.
No han sido demasiadas pero todas han acabado igual... Sólo me querían para olvidarse de sus penas y desahogar su frustración con promesas en forma de besos llenos de tristeza y resentimiento.
A pesar de todo, creo en el amor. Llamadme tonta e ingenua pero prefiero vivir de la ilusión de que, en el momento menos esperado, aparecerá alguien en mi vida con la intención de darle magia, de llenarla.
No me quedaré a esperar sentada en mi trono lleno de prejuicios y comeduras de cabeza a que aparezca ese hombre perfecto dibujado en los cuentos como el príncipe azul. Saldré a buscarlo por las calles desiertas de la ciudad...



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