Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Es muy fácil que cada uno sigamos nuestro rumbo y no nos volvamos a juntar pero, ¿es lo que quieres? 

Estoy convencida de que no ha llegado el momento en el que nuestros caminos se tengan que separar. Creo que tenemos mucho que compartir, puede que no de la misma manera pero debemos por lo menos intentarlo. 

Puede que me haya costado más que a ti pero también considero que no somos dos personas que podamos estar juntas, por mucho que me quiera luchar contra esa realidad. Negándomelo sólo me he hecho daño. Pensando que todo era perfecto en todo momento me he estado mintiendo a mi misma. Lo que no puedo ocultar es todo lo que me has marcado y lo que he llegado a sentir por ti. Nunca me había sentido tan bien. Me dabas tranquilidad y me contagiabas esa forma de ver las cosas que te caracteriza. 

Borraría ahora mismo de nuestra conversación lo que te dije de que no sabía si te quería en mi vida si no me podías dar lo que te estaba pidiendo. Cada persona te puede aportar una cosa y tú, eres la persona más buena que conozco y te necesito en mi vida. Necesito lo que me quieras dar. Te necesito en mi vida. 

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