Algo se apagaba en ti. Tu vitalidad se difuminaba. Tu ser empezaba a marchitarse.
Ninguno queríamos verlo. Nos negábamos la realidad hasta que fue evidente. No demostramos todo lo que nos importaba. Le dimos la espalda y nos guardamos nuestro amor para otra ocasión. No supimos ver que nos necesitaba ahí. El recuerdo a veces, es felicidad. Con nuestra presencia y los momentos vividos en FAMILIA hubieran mantenido a ese hombre un poco más en vida.
Lo hecho, hecho está pero tenemos que reflexionar sobre los errores para intentar cambiar y ser mejores personas. Ya está bien de ser egoistas y pensar en nuestra vida sin importarnos la de los demás. No puedo seguir así, estoy cansada de fallar en los momentos más importantes de la vida.



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