
Esta noche he sentido tu presencia al lado mía otra vez.
Hacía mucho que no te sentía presente.
Reviví mentalmente una vez más el momento en el que me quedé atrás. Me quedé esperándote, momento en el que un abrazo llevó a algo más, a algo que nunca había sentido antes. Era una sensación distinta a las vividas, una sensación que engancha. En ese momento rocé la felicidad, supe lo que se podía sentir cuando eras feliz. No me faltaba nada, estabas tú.
Reviví ese momento como si se hubiera parado el tiempo en ese instante, como si nada hubiera pasado y me sentí igual de feliz.
Sentí que estabas al lado mía, sentí que nunca te habías ido, que seguías ahí esperándome.
Sé que no es la realidad y lo más sorprendente es que no me duele porque hace tiempo aprendí que tu no eras para mi, que no eras como pensaba. Me decepcionaste.



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