Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

sábado, 13 de febrero de 2010

Quizá sea el principio de algo nuevo



Por un momento he creído que todo era como antes. Que nada había pasado. He tenido muchas ganas de coger el móvil y escribir, mandarte un mensaje. Me he levantado de la cama pero me he dado cuenta de que no tenía saldo.

Por un momento he creído que seguíamos siendo lo que antes, amigos. Me he sentido extraña ya que hacía tiempo que no sentía este impulso. Ya no formabas parte de mi vida, estaba empezando a sentirlo. He tenido decaídas en las que me seguía acordando de ti, errores que me hacían pensar que ese desliz lo tenía que haber tenido contigo.

Hace unas semanas, quizá más tiempo ya que los días me pasan volando, las horas se desvanecen y los minutos no pasan sino huyen, una persona me dijo que nunca me había permitido quererte, nunca lo había aceptado. No te voy a decir que sigo queriéndote porque no es verdad pero sí sigo viviendo de tu recuerdo. Sigo viviendo de lo que me dabas, de lo que hacías por mí, de ti. Eso no tiene por qué ser malo y es algo que ya no me puedo ocultar. Te doy las buenas noches, busco fotos contigo para contemplarlas en silencio mientras mi mente viaja a esos momentos, a todo lo vivido. Sueño contigo, sueño que seguimos siendo amigos que la distancia no se ha interpuesto en nuestro camino. Lloro recordando que no sigues aquí, que nada es como era antes.


En muchos momentos he tenido miedo a no tener nada de qué hablar contigo, no tener nada que decirte pero espero que no sea así, que nada ni nadie nos separe. Amigos de verdad hay pocos y tú me has marcado. Por ti soy lo que soy.

Pero ahora eres tu el que tiene un problema y me toca escuchar, estar ahí y quiero hacerlo. Quiero estar al lado tuya antes las adversidades como tú lo has estado. Necesitas decir todo lo que sientes y creo que puedo conseguir que te desahogues. Empecemos de nuevo, pongamos un punto y aparte a nuestra amistad para empezar en un nuevo párrafo o quizá en una nueva página. El final de una historia está ya escrito pero siempre se puede empezar otra historia y quién sabe si más sorprendente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario