Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

martes, 9 de agosto de 2011

En el que comenzamos a hablar todo lo de nuestro alrededor desapareció. Fruto del azar empezamos a hablar de arte y de banalidades que nos hicieron desconectar por completo de dónde nos encontrábamos. Era la primera vez que conectaba con alguien de esta manera tan a primera vista. Todo hay que decirlo, eso es porque huyo de situaciones de este tipo para no hacerme daño porque quiera o no estoy destinada a terminar jodida terminal hasta que todo cae en el olvido.

Russian Red sonaba y yo estaba absorta observándote en silencio mientras mi mente vagaba sin rumbo. La gente desaparecía a nuestro alrededor y nada importaba, solamente faltaba la excusa para juntar nuestros labios, sentirnos unidos de alguna manera por nuestra saliva, nuestras lenguas y nuestros corazones hechos trizas. Nos perdimos entre besos crujientes en medio de ningún sitio y tus ojos me guiaron hasta lo desconocido. El miedo desapareció, mis planes para mi primera vez se iban al garete y se transformaban en una improvisación.
Dentro de un desorden ordenado surgían confesiones que lo ponían todo un más poco difícil. Nos habríamos más allá que de piernas, lágrimas caían en plena oscuridad en las que lo único que veía era tu cuerpo perfectamente esculpido mirándome en silencio.

Dos corazones hechos trizas, pisados y medio destruidos se fusionaban con mordiscos y 365 besos que agoté sin saber que había un límite. Más que fusionarnos lo que hicimos fue sacar a relucir lo que le falta a nuestras vidas para que sena más perfecta y por tanto, un poco más felices. Y sabes, a pesar de la perfección algo difusa entre mis dudas, mi insomnio y la banda sonora en la que nos encontrábamos sumergidos, esas dos noches en las que corríamos porque nos moríamos por follarnos han sido hasta ahora de lo más mágico que he vivido.

Tenerte junto a mi hizo que no pudiera dormir. Sólo podía pensar en qué haría cuando no te tuviera pegado a mi intentado conciliar el sueño. Me surgían preguntas que necesitaba hacer en voz alta y obtener una respuesta que ya sabía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario