Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una vez más me he perdido en besos que no me correspondían. Me he dejado llevar con la esperanza de que fueras algo más, que todas esas promesas y todos esos halagos no fueran solo una forma de engatusarme. Una vez más estoy con lágrimas a flor de piel y con ganas de darme por vencida. No hay nada para mi, al menos por ahora. No paro de buscar y buscar... solo me llevo leches. Una vez tras otra. He renunciado a mi filosofía de vida, me he perdido en la desesperación y en la esperanza de que algo tiene que haber para mi pero, ¿y si no lo hay?
No voy a ir detrás de nadie porque, en primer lugar, no tengo esa seguridad de creerme una divinidad y segunda, porque no creo en la posibilidad de que me correspondas. He renunciado a ti, he buscado alternativas y me estoy llevando mil leches.

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