Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

domingo, 25 de marzo de 2012

En tres semanas siento como si te conociera desde siempre. No sé si estábamos destinados a conocernos. Sinceramente, no me preocupa en absoluto esa cuestión. En lo que me gusta pensar es en que nuestros caminos se unieron en una noche que se alarga a nuestro presente.

A tu lado, todos mis inquietudes que van unidas a la mísera rutina desaparecen. Me das tranquilidad y me transportar a otro mundo, al que estamos construyendo sin darnos cuenta. Quizá todo vaya rápido, o despacio. No sé exactamente, lo único que sé es que vamos avanzando sin darnos cuenta. Todo fluye sin que nos paremos ni a pensarlo.

Nuestra historia sólo acaba de empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario