En esta ocasión no es así. En esta ocasión me encuentro con una sonrisa de oreja a oreja. En estos momentos irradio felicidad.
Tras mis llamadas de desesperación preguntándome a viva voz cuándo vendría un "él" para quedarse durante por un tiempo. Tras mis lloros, mis desastres amorosos, tras colgarme de algún que otro "él" que no valía la pena, ahora empiezo a ver la luz. Si, quizá sea demasiado pronto para subirme a las nubes pero tus besos y el surrealismo que nos rodeaba son los culpables, además de ti.
Existen los hombres buenos y sensibles. Existen las buenas personas que no se dejan guiar por el hedonismo del ambiente, que están dispuestos a luchar por sus ideas y convicciones aunque sea luchar contracorriente.
Gracias a eso no me puedo quitar la sonrisa de la cara. Eres el culpable de mi felicidad.
Sonrisas infinitas



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