Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

martes, 6 de marzo de 2012

Sonrisas infinitas

Me dedico a volcar aquí todo lo malo. Todo lo que me corrompe. Me desahogo escribiendo mientras las lágrimas van deslizándose.

En esta ocasión no es así. En esta ocasión me encuentro con una sonrisa de oreja a oreja. En estos momentos irradio felicidad.


Tras mis llamadas de desesperación preguntándome a viva voz cuándo vendría un "él" para quedarse durante por un tiempo. Tras mis lloros, mis desastres amorosos, tras colgarme de algún que otro "él" que no valía la pena, ahora empiezo a ver la luz. Si, quizá sea demasiado pronto para subirme a las nubes pero tus besos y el surrealismo que nos rodeaba son los culpables, además de ti.

Existen los hombres buenos y sensibles. Existen las buenas personas que no se dejan guiar por el hedonismo del ambiente, que están dispuestos a luchar por sus ideas y convicciones aunque sea luchar contracorriente.

Gracias a eso no me puedo quitar la sonrisa de la cara. Eres el culpable de mi felicidad.

Sonrisas infinitas

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