El tiempo desde que me fui de casa había volado sin importancia. Iba pasando y pasando sin dejar mella en mi. Mi indiferencia sobre aquello que me rodeaba iba creciendo hasta quitarle importancia a muchos momentos que antes hubieran sido importantes o por lo menos, dignos de ser recordados. Mi realidad cambió de un momento al creer comenzar con otra etapa de mi vida. Renuncié a parte de mis ideales de la vida por encontrar aquello que creía que era para mí y que estaba perdido en el exterior.
Los minutos, las horas, los días, se han detenido en seco. La angustia es la reina de mis días. Las lágrimas brotan de mis ojos cada vez que quiero recordar el momento en el que todo se hundió, en el que me di cuenta de que eras un desconocido al que creía conocer. Esto se intercala con la visualización de todos los momentos tan mágicos que me han hecho sentir lo que siento por ti. No pretendo hacerte reflexionar, cada uno es libre de tomar las decisiones que cree conveniente pero creo que esto no tendría que haber sido tan breve. Creo que nos quedaban muchas cosas por vivir y sí, nuestra relación se estaba acomodando en la superficialidad pero es que, tanto en tu interior como en el mío hay mucho más de lo que hemos sabido sacar a relucir.
No puedo creerme que esto haya terminado.
martes, 7 de agosto de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario