Todo este tiempo he estado recordando todos los buenos momentos que hemos pasado juntos, que han sido la mayoría. He tendido a estar desconectada del mundo para sumirme en algo que ya ha acabado pero que me niego a aceptar como parte del pasado. No puedo parar de pensar en qué falló, que hizo que tomaras la decisión de dejarme a un lado para proseguir con tu vida.
Lo que más me fastidia es que creo que me has marcado como nadie lo había hecho antes, a pesar de no haber abierto de par en par mi corazón, has calado muy hondo en él. Pero sabes, creo que yo no te he marcado tanto. No te aportaba nada, no has aprendido nada de mi.
A pesar de ello, siempre seguiré creyendo en un nuevo comienzo, porque lo que teníamos, quieras o no, ha sido mágico. La distancia y nuestros roles en la relación lo han jodido. Me dediqué a desahogarme, a contarte toda la mierda que se me ocurría pero no llegué a contarte sinceramente lo que me ocurría, no llegué a abrir mi corazón. Pero saber, lo intenté. Hice todo lo que estaba en mi mano por lo que teníamos porque creía en ti y en nuestra relación.
A pesar de todo esto, creo que te estás portando como un capullo en este último mes. Se ha caído al suelo la idea que tenía de ti. No pensaba que podías ser tan cobarde. Y sabes, te estás pasando bastante. Me dejaste por un mensaje privado de Facebook. Me mentiste sobre que estabas trabajando y estabas en tu casa rascándote los huevos. No me contestaste a mi mensaje y encima me mentiste a la cara sobre que me ibas a llamar. Sabes, aun estoy esperando. Ahora mismo, me he convertido en tu acosadora personal. No sé qué cojones quiero decirte pero necesito verte. Saber qué tengo que hacer, tengo que empezar a hacerme a la idea de que las cosas han cambiado y que no volverá a ser lo mismo pero necesito que me lo digas. Necesito que me digas todo lo que te ha pasado por la mente este mes y qué pasó para que todo acabara. Necesito respuestas para no seguir fustigándome. Sé hasta donde tengo la culpa, pero no tengo ni idea de que piensas tú sobre nada y creo que tengo derecho a saber qué quieres a pesar de que tus evasivas lo dejan claro. Necesito que me digas a viva voz: Olvídame. Necesito que muestres un poquito de valentía, que te muestres sincero para seguir con mi vida, no así. Me estás matando poco a poco.



No hay comentarios:
Publicar un comentario