Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

sábado, 25 de junio de 2011

¿Cómo puedes dudar de mis actos? Parece mentira que hubiera un día en el que te considerara una amiga, una persona que pasara lo que pasara iba a estar ahí pero sabes, pronto llegará el momento en el que no tendremos nada que decirnos porque encontraremos que nada nos une. Eso llegará tarde o temprano porque decidisteis partir en un navío en el que no me embarqué, decidisteis pensar en vosotros vivir vuestra vida y compartir conmigo los malos momentos, los problemas y esas mierdas que llegan a saturarme y tener ganas de mandaron a tomar por el culo. Eso es el pasado porque ahora ya ni eso, somos unos desconocidos ante alguien que creíamos que conocíamos como nuestra palma de la mano. Yo me he dado cuenta, a ver cuanto tardas en darte cuenta tú.

Él y yo hace mucho que dejamos de ser algo, de compartir porque una vez más, decidió anteponer todo a nuestra amistad y no se dio cuenta de que se la estaba jugando. Sé que nunca le ha importado una mierda nada, que nunca nos ha unido nada más que mi creencia ciega en él. Eso y mis sentimientos se han ido desvaneciendo hasta el punto en el que siento que no te conozco de nada. Sólo recuerdo los putos momentos en los que me has tirado por el suelo con tus palabras y me has pisoteado sin darte cuenta de que lo estaba pasando realmente mal por tu jodida culpa. Se ha acabado, la has jodido tú solito y si he hecho algo que te haya molestado, ME ALEGRO de verdad, ya era hora después de las veces que he acabado mal por tu culpa.

Aun me acuerdo de ese " es que, ¿soy el centro de tu vida?", de esas ganas de vacilarme y tocarme los cojones delante de todo el mundo después de haberme dejado por el suelo diciendo que yo no aceptaba que tú no me quisieras. Me has dejado sola mil veces, me has defraudado otras mil. Recuerdo momentos en tu portal después de que decidieras dejarme de hablar porque según tú así superaría que estaba enamorada de ti y es que lo último era que me dejaras de hablar por estos dos comentarios: 1)"Felicidades capullo! Un año más mayor y más gilipollas. Gracias por olvidar todo lo que hemos vivido e ignorarme cuando te he necesitado." 2)" Has dedicado 9986400 minutos a perder el tiempo, ¡felicidades! Sinceramente, te lo merecías... si eso te dolió me da igual, no tendrías ni siquiera que haberlo leido. Es lo que tiene.

A pesar de todo, he estado ahí aun cuando ni siquiera te lo esperabas. Tú, te has portado fatal siempre. Otro ejemplo de tus perlitas fue cuando me dijiste que no te llamara más cuando me pasara algo porque sólo podías pensar en lo mal que lo estaba pasando y no podías pensar ni siquiera en tus propios problemas. Ahora, no tienes por qué preocuparte, ni siquiera hace falta que no saludemos porque YA NO SOMOS NADA.

A pesar de todo, fuiste al primero que quise, con el que abrí mi corazón dejando salir mis secretos y mis sentimientos consiguiendo hablar con toda la sinceridad del mundo. Siempre te dije las cosas tal cual las sentía. No sé donde vi ese algo que me hizo creer desconsideradamente en ti pero me acuerdo del momento perfectamente. Fue en la puerta de tu casa, despúes de haber pasado toda una tarde contigo y con tu amigo Pepe. Todo fue con un abrazo que me diste, uno de los más bonitos de toda mi vida.

Ese momento nos ha llevado hasta ahora. A sellar, sin que tú te dieras cuenta, una amistad con un beso. Con ese beso que tantas veces he soñado, me ha hecho despertarme, darme cuenta de que no era real y llorar desconsoladamente en mi casa, en mi soledad porque yo más que nadie sabía que nunca conseguiría que sintieras todo lo que yo sentía por ti y ya menos, un beso sincero por tu parte.

Encontré una definición a mis sentimientos. Eras menos que un amor y más que un amigo pero, ayer cuando me desperté, me di cuenta de que había acabado con esta farsa de una vez y me encontraba feliz. Me di cuenta de que no me causarías más dolor de cabeza y extrañamente me encontraba en paz. Y sí, no me lo voy a negar después del pico y de tu "ya era hora" tuve ganas de comerte la boca y demostrarte que habías estado confundido durante mucho tiempo pero me aguanté. No sé si fue el alcohol el que me llevó a hacer eso que tenía tantas ganas de hacer pero analicé la situación y me di cuenta de que mis sentimientos por ti habían desaparecido, sólo tenía ganas de terminar este juego con un par de verdades de esas que duelen y que no dices por el bien del otro. Tú en ningún momento has pensado en mi cuando has tomado tus decisiones, yo tampoco lo pensé ni un segundo en decirte adiós.

Eso que dicen de que siempre quedan los buenos momentos es mentira de ti, siempre me quedarán esos momentos en los que me has dejado como una mierda, la imagen de tus labios después de haberme armado de valor con cierto grado de alcoholemia en mi y la satisfacción de que nada nos uniera a partir de ese momento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario