Mi reloj sigue funcionando pero yo no sigo aquí. Mi mente se ha quedado sumergida en otro mundo, ha vuelto al pasado y ha deseado con todas sus fuerzas seguir viéndote como te veía, mi corazón ha querido seguir latiendo por ti y mi cuerpo ha deseado seguir respirando junto a ti el mayor tiempo posible antes de volver a la realidad y darse cuenta de que nada era lo que creía.

Dicen que las despedidas son el principio de un nuevo encuentro, que donde hay un final también hay un principio pero la distancia que nos puede separar físicamente no hará que perdamos esta amistad porque la distancia no es una barrera para algo que es tan verdadero.

Tus ojos me guiaron hacia lo desconocido.

He estado esperando mi momento sabiendo que nunca llegaría.

viernes, 3 de junio de 2011

D*

La última vez que nos vimos no fui capaz de decirte que te quiero. No fui lo suficientemente valiente para darte ese beso que tanto deseaba...

No me arrepiento de no haber aprovechado el momento pero necesito hacerte ver que eres muy especial para mi, más de lo que imaginas.

Tus ojos, tu forma de ser.... en definitiva tú... me hiciste estar en otro planeta durante todo el año.

Me pasaba los días perdida por la ciudad creyendo verte por todas partes, deseando que eso ocurriera y preparándome para saber qué decirte.

Deseaba que llegaran las clases de la asignatura que compartíamos para poder verte entrar por la puerta.

Ese abrazo después del examen fue consecuencia directa de que me gustaras un poco más. En ese momento en el que te fuiste yo me quedé en otro mundo, encontré la felicidad por un instante. Quise no caer rendida pero no estaba a tiempo, ya estaba demasiado colgada como para intentar abandonar.

Quizás sería mejor que no leyeras esto. Quizás era mejor guardarme esto para mi y no sacarlo nunca pero no puedo remediar leer que estás mal e intentar hacer que veas que tu felicidad es importante para mucha gente, entre ellas para mi.




No hay comentarios:

Publicar un comentario